Después de más de una década sin publicar un álbum de estudio, Stick Men anuncia el lanzamiento de Let’s THRAK Again, una producción que encuentra al trío integrado por Tony Levin, Pat Mastelotto y Markus Reuter explorando nuevas posibilidades creativas mientras establece un puente directo con uno de los capítulos más importantes en la historia de King Crimson.
El álbum llegará el próximo 4 de septiembre a través de Unsung Records y 7D Media, marcando el regreso discográfico de una agrupación que ha construido una sólida reputación dentro del rock progresivo contemporáneo gracias a su capacidad para fusionar virtuosismo instrumental, experimentación sonora y una constante búsqueda de nuevas formas de expresión.
Más que una simple referencia nostálgica, Let’s THRAK Again funciona como una reinterpretación conceptual inspirada en THRAK, el influyente álbum que King Crimson publicó en 1995 y que redefinió la identidad de la banda durante la década de los noventa. La conexión entre ambos trabajos resulta natural si se considera que Tony Levin y Pat Mastelotto formaron parte fundamental de aquella etapa histórica del grupo liderado por Robert Fripp.
La nueva producción cuenta además con la aprobación del propio Fripp y presenta una estructura poco habitual dentro de la industria musical actual. El álbum ha sido concebido como dos experiencias independientes: Reel One y Reel Two. Ambas versiones contienen material relacionado, pero fueron mezcladas por distintos productores, cuentan con secuencias diferentes y ofrecen perspectivas sonoras contrastantes que modifican significativamente la experiencia de escucha.
La intención detrás de esta propuesta es permitir que los seguidores descubran distintas dimensiones de las mismas composiciones. Mientras una mezcla enfatiza ciertos elementos rítmicos y texturas, la otra ofrece una visión alternativa del material, convirtiendo el lanzamiento en un ejercicio de exploración sonora dirigido especialmente a los oyentes más atentos y apasionados por los detalles de producción.
Como adelanto de esta nueva etapa, la banda presentó “Swimming in Tea”, una pieza que destaca por incluir la única interpretación vocal del álbum. En ella, Markus Reuter asume la voz principal antes de dar paso a una compleja estructura instrumental donde emerge uno de los característicos solos de Chapman Stick de Tony Levin.
La llegada de este material confirma la vigencia de una agrupación que ha sabido desarrollar una personalidad propia dentro del progresivo moderno. Stick Men se distingue por una instrumentación poco convencional que expande las posibilidades de un formato de trío.
Tony Levin continúa utilizando el Chapman Stick, instrumento de doce cuerdas que le permite ejecutar líneas de bajo y melodías simultáneamente mediante una técnica de digitación que recuerda al piano. Por su parte, Pat Mastelotto aporta una combinación de percusión acústica y electrónica que genera una base dinámica y cambiante, mientras que Markus Reuter emplea su innovadora Touch Guitar de ocho cuerdas para construir atmósferas, armonías complejas y pasajes solistas de gran intensidad.
La interacción entre estos tres músicos ha sido uno de los principales atractivos de Stick Men desde su formación. A lo largo de los años, el proyecto se ha convertido en un espacio donde convergen la herencia de King Crimson, la improvisación contemporánea y una visión abierta hacia la tecnología aplicada a la música.
El lanzamiento de Let’s THRAK Again representa además una oportunidad para revisitar el legado creativo que Levin y Mastelotto ayudaron a construir durante una de las épocas más innovadoras del rock progresivo. Sin embargo, lejos de buscar una reproducción literal del pasado, el álbum apuesta por una reinterpretación que incorpora la identidad que Stick Men ha desarrollado durante su trayectoria.
Con una colección que suma veintiséis grabaciones distribuidas entre ambas versiones del álbum, la agrupación ofrece una propuesta ambiciosa que celebra la experimentación, la complejidad musical y la constante evolución artística. El resultado es un trabajo que conecta distintas generaciones de seguidores del progresivo y reafirma el papel de Stick Men como uno de los proyectos instrumentales más interesantes del panorama internacional actual.

