Pocas bandas pueden presumir de haber sobrevivido más de medio siglo sin perder su esencia. Menos aún pueden afirmar que, después de décadas de permanecer en los márgenes de la industria musical, están viviendo uno de los momentos más relevantes de toda su trayectoria. Ese es precisamente el caso de Pentagram, una agrupación que ayudó a definir los cimientos del doom metal cuando el género ni siquiera tenía nombre y que hoy, más de cincuenta años después de su nacimiento, experimenta una inesperada pero merecida revitalización.
La historia de Pentagram es una de perseverancia, tragedia, resistencia y pasión absoluta por la música pesada. Mientras muchas de las bandas contemporáneas que surgieron a principios de los años setenta alcanzaron reconocimiento masivo, los originarios de Virginia permanecieron durante décadas como un secreto celosamente guardado entre los seguidores más devotos del underground. Sin embargo, el tiempo ha terminado por hacer justicia a una de las agrupaciones más influyentes de la historia del heavy metal. Fundada en 1971 por Bobby Liebling, Pentagram nació prácticamente al mismo tiempo que Black Sabbath consolidaba el sonido que más tarde sería conocido como heavy metal. Desde sus primeros años, la banda desarrolló una identidad propia basada en riffs pesados, atmósferas oscuras y una aproximación más sombría al rock duro tradicional.
A diferencia de otros grupos de su generación, Pentagram nunca logró aprovechar plenamente las oportunidades comerciales que se presentaron durante los años setenta. Problemas internos, cambios constantes de alineación y los excesos que marcaron la vida de Liebling impidieron que la banda alcanzara la notoriedad de otros contemporáneos. Sin embargo, aquellas mismas dificultades ayudaron a construir una mística que con el tiempo convirtió al grupo en una leyenda de culto. Durante décadas, Pentagram fue considerada una banda de músicos para músicos. Su influencia podía escucharse en incontables agrupaciones de doom, stoner y heavy metal tradicional, aunque el reconocimiento masivo parecía permanecer fuera de su alcance.
Bobby Liebling. El vocalista se ha convertido en una figura tan fascinante como controvertida dentro de la historia del metal. A sus más de setenta años, Liebling sigue subiendo al escenario con una intensidad que desafía cualquier expectativa. Su característica mirada penetrante, sus movimientos impredecibles y una presencia escénica única continúan cautivando a los espectadores, tal como lo hacía décadas atrás. A un año de su primera visita a Guadalajara, Bobby y su Pentagram no decepcionaron el 30 de agosto en el Foro Independencia. Lo que resulta más sorprendente es que su voz conserva gran parte de la personalidad que lo convirtió en una figura esencial del doom metal. Las interpretaciones actuales muestran a un artista que ha logrado transformar las cicatrices del tiempo en una herramienta expresiva aún más poderosa. Ante los primeros acordes, la potencia del doom resonó por todo el lugar y la presencia del gran Bobby inundó todo el escenario. Con su vestimenta propia de la década de los 1970 y sus gestos altamente expresivos en el que Salvador Dalí sentirías celos, Liebling, compartió una fuerza bruta del metal. Bailando, tomando un tanto de Jagermeister.
La formación actual de Pentagram representa una combinación ideal entre experiencia y renovación. Junto a Liebling se encuentran el guitarrista Tony Reed, el bajista Scooter Haslip y el baterista Henry Vasquez, músicos con una amplia trayectoria dentro de la escena pesada estadounidense. Esta alineación ha conseguido algo que parecía complicado: respetar el legado histórico de Pentagram sin convertirlo en una simple pieza de museo. El grupo mantiene intactos los elementos fundamentales que definieron su sonido, pero al mismo tiempo incorpora una producción moderna y una energía renovada. El resultado quedó plasmado en Lightning In A Bottle, el décimo álbum de estudio de la banda, publicado en 2025. La obra fue recibida con entusiasmo tanto por la crítica especializada como por los seguidores de toda la vida.
Uno de los capítulos más inesperados en la historia reciente de Pentagram llegó gracias a las redes sociales. Durante una presentación en vivo, un video de Bobby Liebling realizando una de sus características expresiones faciales se volvió viral en TikTok. Lo que inicialmente parecía una simple curiosidad terminó convirtiéndose en una puerta de entrada para miles de jóvenes que jamás habían escuchado hablar de la banda. De pronto, Pentagram comenzó a aparecer en los algoritmos de millones de usuarios alrededor del mundo. El resultado fue un aumento significativo en la atención mediática, una nueva ola de seguidores y una revitalización de su presencia internacional. Lo más llamativo es que muchos de estos nuevos fanáticos pertenecen a la Generación Z, personas nacidas décadas después de la creación del grupo. Esto ha permitido que Pentagram conecte simultáneamente con seguidores históricos, fanáticos de mediana edad y jóvenes que descubren por primera vez la música pesada de los años setenta.
Crónicas de conciertos recientes describen audiencias completamente cautivadas por la intensidad de la banda. Desde festivales multitudinarios hasta clubes repletos de seguidores, Pentagram mantiene una capacidad poco común para generar una conexión inmediata con el público. Temas históricos como Death Row, All Your Sins, Sign of the Wolf, When the Screams Come, Starlady y The Ghoul siguen provocando reacciones entusiastas, mientras que el material más reciente se integra naturalmente al repertorio.

