El rock tiene la capacidad de reunir generaciones enteras alrededor de canciones que sobreviven al paso del tiempo. La noche del 17 de octubre, el Autódromo de Querétaro fue escenario de uno de esos encuentros, con cuatro nombres que han dejado su propia marca en la historia del género: Smash Mouth, Lou Gramm, Extreme y Def Leppard. La agrupación británica encabezó una jornada dedicada a los grandes éxitos, los riffs memorables y las voces que siguen conectando con miles de seguidores.
Ni las bajas temperaturas provocadas por el frente frío impidieron que los aficionados acudieran a la cita. Desde las primeras horas de la tarde, el recinto comenzó a recibir a quienes buscaban disfrutar de una alineación que reunió distintas vertientes del rock estadounidense y británico. Las puertas abrieron a las 17:00 horas y, alrededor de las 18:20, la música puso en marcha una velada que avanzó entre la nostalgia, la energía del directo y el entusiasmo de un público dispuesto a cantar.
Smash Mouth fue la encargada de abrir el encuentro. La banda estadounidense, formada en San José, California, en 1994, presentó una selección de canciones que alcanzaron gran popularidad entre finales de los noventa y principios de los dos mil. Durante aproximadamente una hora, el grupo interpretó temas como “Walkin’ on the Sun”, “All Star” e “I’m a Believer”, piezas que demostraron la vigencia de un repertorio asociado a una época particular del rock alternativo y el pop rock.
La jornada continuó con Lou Gramm, una de las voces más reconocibles del rock melódico gracias a su trayectoria como vocalista de Foreigner. Su presencia añadió un capítulo especial al concierto, al evocar una etapa en la que las guitarras potentes, los teclados y los estribillos de gran alcance dominaron las emisoras y los escenarios internacionales. Entre las canciones que han marcado su legado destaca “I Want to Know What Love Is”, una de las baladas más representativas de Foreigner y un tema que trascendió las fronteras del rock para convertirse en un clásico de la música popular.
Después llegó el turno de Extreme, agrupación estadounidense que alcanzó notoriedad a finales de los años ochenta y principios de los noventa gracias a una propuesta que combina virtuosismo instrumental, potencia y elementos del funk. Su sonido, influido por figuras como Queen, Led Zeppelin y Van Halen, la convirtió en una banda difícil de encasillar dentro de una sola corriente.
Extreme representa, además, una de las expresiones más singulares de aquella generación de músicos que llevaron la técnica de la guitarra a un lugar protagónico sin renunciar a las melodías accesibles. Su presencia en Querétaro preparó el terreno para el acto principal de una noche en la que cada presentación aportó una personalidad distinta.
Finalmente, el escenario recibió a Def Leppard, una de las agrupaciones fundamentales para entender la expansión internacional del hard rock británico durante los años ochenta. Para muchos de los asistentes, la presentación significó la oportunidad de escuchar en directo a una banda cuya música ha acompañado distintas etapas de sus vidas, desde los primeros discos hasta las grandes producciones que consolidaron su popularidad mundial.
Con una trayectoria que supera las cuatro décadas, Def Leppard ha construido un catálogo en el que conviven la fuerza de las guitarras, las armonías vocales y los coros diseñados para ser cantados en estadios. Álbumes como Pyromania e Hysteria definieron buena parte de su identidad y ayudaron a convertir canciones como “Pour Some Sugar on Me”, “Hysteria” y “Love Bites” en referencias esenciales del rock de aquella época.
En Querétaro, el grupo ofreció un recorrido por diferentes momentos de su historia. El repertorio incluyó “Let’s Get Rocked”, “Bringin’ On the Heartbreak”, “Slang”, “Armageddon It” y “Love Bites”, entre otras composiciones que permitieron reconocer la amplitud de una discografía construida entre el hard rock, las baladas y una producción sonora cuidadosamente elaborada.
La presentación también incorporó “Rejoice”, una muestra de su material más reciente, con la que la banda dejó claro que su historia no se limita a la recuperación de éxitos del pasado. Aunque los clásicos siguen ocupando un lugar central en sus conciertos, Def Leppard mantiene espacio para las canciones que reflejan su evolución y su voluntad de continuar creando música.
El espectáculo principal se extendió durante aproximadamente una hora con 40 minutos, tiempo en el que el grupo puso en primer plano las composiciones que lo han mantenido vigente ante distintas generaciones de seguidores. La respuesta del público confirmó que estas canciones conservan su capacidad para convocar a quienes crecieron con ellas y a quienes las descubrieron mucho después de su lanzamiento original.
La fecha queretana tuvo también un significado particular dentro de la visita de Def Leppard a México: fue el punto de partida de su recorrido por el país, que contemplaba tres ciudades. Así, el Autódromo de Querétaro recibió el primer capítulo de una gira que volvió a colocar a la banda frente a su público mexicano.
Más que una sucesión de actuaciones, la reunión de Smash Mouth, Lou Gramm, Extreme y Def Leppard ofreció una panorámica de distintas épocas del rock. Desde el sonido alternativo de los noventa y las grandes baladas de arena hasta el virtuosismo de Extreme y la maquinaria melódica de Def Leppard, el concierto reunió estilos diferentes bajo una misma convocatoria.
Querétaro vivió una noche marcada por canciones que se han mantenido presentes mucho después de su estreno. Al frente de la jornada, Def Leppard reafirmó el alcance de un repertorio que sigue encontrando respuesta en los escenarios y que conserva su lugar dentro de la historia del rock internacional.
